El mercurio como parte de nuestra dieta alimenticia

Cuando se nos vende la idea y asumimos que ingerir mercurio en bajas cantidades a través de los alimentos está bien, es una clara muestra de que el poder ECOpresor adormece nuestros sentidos, emociones y sensatez. Comer alimentos con mercurio es pésimo para la salud tanto en fetos como en menores y adultos. El mercurio, como parte de nuestra dieta alimenticia, en nocivo, es un veneno. Su alta toxicidad es capaz de provocar graves enfermedades, trastornos neurológicos severos, la muerte y afectar la vida salvaje en múltiples formas.

El mercurio que se libera en el medio ambiente se camufla en nuestros alimentos.


Existen razones naturales por las cuales se libera o circula el mercurio en el medio ambiente: incendios forestales, erosión de la tierra, erupciones volcánicas. Estos eventos no pueden calificarse como sistemáticos o provocados, a diferencia de la actividad humana que utiliza el metal en distintos procesos y con diversos fines. Los desechos no son controlados o contenidos. Son liberados en el aire, en la tierra y en las fuentes hídricas. Sí, en los mismos lugares de los que nos abastecemos para satisfacer nuestras necesidades alimentarias, pues el metal pesado se vierte impunemente en todas las fuentes de vida.

Una vez el mercurio contamina los elementos con los que entra en contacto, permanece en ellos y puede ser transferido a otro huésped para convertirse en su residente y aumentar el nivel de afectación. Así que el envenenamiento por mercurio, rápido, intermedio o pausado, puede provenir del aire que se respira al inhalar vapor de mercurio, de los líquidos que se beben por encontrarse en medios solubles como el agua y del consumo de cualquier tipo de alimentos.

Mercurio Vs Salud


Lo peor es que, como venimos consumiendo el veneno en muy bajas porciones, pareciera que no nos afecta demasiado. En cuanto más lejos estamos de los vertederos de mercurio y el daño sea aparentemente mínimo para nuestra salud, el problema es de otros. Sin embargo, el problema es de todos, sin importar que tanto o poco sea el nivel de mercurio en nuestros organismos.

Cuando el nivel de tolerancia al mercurio sobrepasa el límite de cada individuo, los efectos adversos se extienden a daños cerebrales, pulmonares y renales. El envenenamiento por mercurio determina enfermedades neurológicas como la de Minamata, la acrodinia en los infantes y la afectación genética conocida como el síndrome de Hunter-Russell. Los síntomas de estas enfermedades incluyen alteraciones sensoriales a nivel de la visión, la audición y el habla. Entre mayor sea la exposición al mercurio, mayor es la evidencia de afectación de cada individuo hasta el punto de limitarle drásticamente su existencia y, eventualmente, conducirlo a la muerte, en todo caso, dolorosa.

El mercurio en el día a día


El mercurio no es necesariamente la cosa lejana que se utiliza en procesos industriales y mineros. Está muy vinculado a nuestras vidas, más allá de encontrarlo cuando contamina nuestros alimentos:

  • Pilas y baterías
  • Electrodomésticos y gasodomésticos
  • Luces fluorescentes, lámparas
  • Productos electrónicos
  • Instrumentos de medición
  • Productos farmacéuticos

Es decir, existe toda una economía alrededor de la fabricación de productos con mercurio como componente que, en gran parte de las ocasiones, termina por contaminar al medio ambiente por deficiente disposición, bien de los mismos productos o bien del metal pesado. Puesto de otra forma, tal vez el atún que estamos comiendo fue contaminado con las pilas que botamos al basurero hace algunos años atrás. La utilización del mercurio es masiva en industrias distintas a la minera y está presente en entornos salvajes, rurales y urbanos.

En la actualidad, se conocen los efectos contaminantes, nocivos y mortales del mercurio, por lo que su uso y disposición debe ser restringido y contralado. Por lo mismo, debe pensarse en reemplazar el mercurio como componente y emplear elementos alternativos que pueden sustituir muy eficientemente a este metal pesado. Los estragos que está causando son inmensos y en grandes zonas de países subdesarrollados la incidencia en las personas es absolutamente criminal, extendiéndose a la fauna que también presenta alteraciones y sufre inmensas calamidades.

Todo lo descrito es consecuencia de un típico poder ECOpresor, inducido por la actividad humana, donde algo tan absolutamente normal como lo es comer un filete de pescado o una porción de carne se vuelve parte de una cadena que perturba todas las formas de vida. Algo similar ocurre con los vegetales que, además de absorber nutrientes, de paso recogen elementos contaminantes como cromo, plomo y, por supuesto, mercurio, especialmente cuando son asperjados con plaguicidas.

¿De dónde proviene el agua con la que se riegan los sembradíos y se da de beber a los animales de granja? ¿En ella se han vertido desechos tóxicos que luego se utiliza para la cría y siembra?

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